El viernes 3 de febrero, la aerolínea de Hungría, Malev suspendió todas sus operaciones al no contar con el efectivo necesario para el pago de los gastos de las mismas, una vez que había ido perdiendo los créditos en los aeropuertos y de sus suministradores y estaba obligada a pagar en efectivo los costes de cada vuelo.
En la decisión de suspender sus operaciones ha influido también el hecho de que la Comisión Europea había dictaminado que la aerolínea debería devolver los “préstamos” concedidos por el Gobierno húngaro por considerarlos contrarios a las normas de ayudas estatales.
El Gobierno húngaro trató de privatizar Malev en varias ocasiones pero en todas los potenciales compradores, como Alitalia y Aeroflot entre otros, terminaron retirándose de la operación.





