El Club del Transitario Marítimo celebró el jueves 17 de julio el tradicional encuentro veraniego, en el que la presidenta del Club, Lydia Diaz, presentó oficialmente la nueva sede social de la entidad: el Reial Club Nàutic de Barcelona.

La presidenta del CTM señaló que “estamos muy contentos con esta nueva sede porque es un espacio maravilloso, lleno de identidad y que está ubicado en un entorno emblemático de Barcelona muy vinculado a nuestro sector”. Por ello, “creemos que este espacio refleja muy bien quienes somos y todo lo que queremos seguir construyendo juntos”.
A partir de ahora, el Reial Club Nàutic de Barcelona “acogerá las reuniones de Junta del CTM”, indicó la presidenta del CTM, así como otros encuentros que el Club organiza durante el año.
Lydia Díaz también quiso agradecer a los profesionales de la prensa del sector el apoyo al CTM y por “dar visibilidad a todas las actividades que realizamos”.
En este sentido, y refiriéndose ya a los socios del Club, también agradeció su presencia porque contribuye a “seguir sumando y compartiendo este proyecto, además de hacerlo crecer cada día”.
Actividades del CTM
El Club, formado actualmente por 25 socios vinculados a empresas transitarias con preeminente actividad marítima, ha organizado diversas actividades a lo largo del primer semestre del año, destacando la 17ª edición de la Calçotada y la reunión con el presidente del Port de Barcelona, José Alberto Carbonell, y el director del enclave, Alex Garcia.
En este encuentro, los socios del CTM conocieron de primera mano cuestiones como la situación actual de los cruceros y su futuro, el balance económico de la Copa América, la afectación del nuevo accionariado de MSC en la terminal de contenedores BEST, la situación sobre los accesos viarios y ferroviarios y algunos de los proyectos del Port de Barcelona para este año y los próximos. También abordaron los problemas de compatibilidad de las operativas del Aeropuerto y el Port, así como la declaración de impacto ambiental.
Por otro lado, los socios del CTM pudieron transmitir a los máximos directivos del Port de Barcelona su inquietud por las colas y retenciones que se generan en las terminales de contenedores, suscitándose un intercambio de opiniones.






