Airbus, Air Berlin, Air France, British Airways, Iberia, Lufthansa, Safran y Virgin Atlantic y MTU Aero Engines se han unido para reivindicar la paralización de la puesta en marcha de la norta ETS que obliga a las aerolíneas que vuelen hacia o desde Europa a pagar por las emisiones de CO2 que emitan sus aparatos.
Según estas compañía del sector aeronáutico y de la aviación civil, esta normativa europea que incluye a las aerolíneas en el mercado de emisiones está ocasionando problemas a la industria europea y consideran que tendrá importantes repercusiones económicas tanto para las compañías aéreas europeas como para la propia industria aeronáutica.
Asimismo, han remitido una carta, firmada por Airbus, Air Berlin, Air France, British Airways, Iberia, Lufthansa, MTU Aero Engines, Safran y Virgin Atlantic, dirigida directamente a Angela Merkel (Alemania), FranÇosi Fillon (Francia), David Cameron (Reino Unido) Mariano Rajoy (España), pidiendo a estos mandatarios que tomen medidas para parar el conflicto ocasionado por la entrada en vigor del sistema European Emissions Trading Scheme (ETS) con China y otros países que se oponen al citado sistema, por considerarlo discriminatorio y unilateral.
Los nueve máximos firmantes de la carta, han mostrado la lista completa de suspensiones y cancelaciones de diversos contratos, especialmente en China, donde el gobierno del gigante asiático está pendiente de aprobar ventas de Airbus a sus distintas aerolíneas por un valor de 12.000 millones de euros. En un comunicado, Airbus ha avisado de que si se producen estas cancelaciones se podrían perder 1.000 empleos directos de la plantilla total del fabricante europeo de aviones comerciales, y otros mil de las empresas que trabajan como suministradores.
En el comunicado los firmantes avisan a los cuatro mandatarios de que los países más “beligerantes” con la nueva normativa europea están preparando un aluvión de nuevas tasas y limitaciones a los derechos de tráfico a las aerolíneas europeas, y consideran que la Comisión Europea no está siendo consciente de las consecuencias que la normativa sobre el mercado de emisiones puede tener para la industria de la aviación comercial en Europa, recordando, además, que el continente no “atraviesa por su mejor momento económico”, como para provocar las represalias económicas de las zonas del mundo que tiran de las ventas.





